A VUELTAS CON EL ‘OFF THE RECORD’


A VUELTAS CON EL OFF THE RECORD

Irina Moreno

Corría el año 1932 en el estado de Carolina del Norte cuando por primera vez un medio de comunicación hacía mención a las palabras off the record. El diario The Daily Times News cubría la visita del presidente Franklin Roosevelt en un acto donde el mandatario sorprendió a los periodistas afirmando que “iba a hablar off the record, que puede ser bueno ser capaz de hablar off the record (…) y que esperaba poder hablar off the record a menudo en el futuro”. Hasta tres veces recogió aquel periódico la expresión, nunca antes utilizada por un mandatario en un medio de comunicación. Pero no fue hasta casos como el Watergate cuando el concepto se universalizó y adquirió la dimensión que tiene hoy día, con ejemplos como los ya célebres off the record de Donald Trump.

Desde entonces, esta fórmula inherente al periodismo, se ha utilizado históricamente entre los informadores y sus fuentes, que permaneciendo en el anonimato, ofrecen al periodista una suerte de señuelo informativo: el dibujo inacabado de una noticia que sirve para que el informador “tire del hilo”.  

Es el tándem periodista-político el que más ha practicado este contrato tácito. Lo ha firmado tantas veces como lo ha roto, a pesar de que la norma no escrita dice que, como el secreto profesional, el periodista, ya escriba en un medio impreso, un blog, un confidencial o una red social,  jamás podrá revelar la identidad de la fuente.

Hasta aquí, las reglas del juego. Claras, ¿no? En realidad, no tanto. Esta fórmula, todavía hoy, genera airadas controversias. La última, llegó a portada de algunos periódicos a raíz de una reunión informal convocada por Podemos. El partido de Pablo Iglesias realizó un encuentro para presentar a sus nuevos portavoces y decidió invitar a lo que llamaron “desayuno en off” únicamente a los medios de comunicación más afines. Fuera de la convocatoria quedaron pesos pesados de Prisa como la cadena Ser o El País y otros medios como Vozpópuli o El Periódico de Cataluña. Los redactores que fueron excluidos, claro está, utilizaron sus medios como plataformas para denunciar el agravio y tildarlo de “veto”.

En territorio pantanoso

Los riesgos de este mecanismo, mal utilizado, son muchos y no se reducen a la comunicación política. Aplicado al mundo empresarial, continúa siendo un terreno pantanoso.

Si se quiere facilitar una información con la técnica del off the record y salir victorioso, deben tenerse en cuenta algunos principios que, aunque resulten obvios, el portavoz de la empresa parece no siempre tener en cuenta:

  • Para que exista el off the record, debe haber un on the record. Es decir, que de la conversación entre fuente y periodista, no todo debe ser “material no publicable”.
  • Debe existir un clima de confianza para que este particular trato, no caiga en saco roto. No deberíamos iniciar una relación profesional con un periodista con una colaboración de este tipo, ya que no sabemos cómo va a reaccionar ni el tratamiento de la información que va a realizar.
  • La fuente debe anticipar que va a ofrecer una información clasificada que o bien no debe ser publicada o que puede desvelarse siempre y cuando no se identifique el origen de la misma.
  • Esa información debe ser veraz y contrastable por el periodista. Sin duda, hay un interés implícito en que la noticia sea conocida por el informador y, por tanto, puede tratarse de una información interesada, pero ante todo rigurosa.

Si estos factores existen, no debe haber miedo al off the record. Siempre y cuando no se haga un uso temerario, esta fórmula puede ser beneficiosa para ambas partes. El periodista cuenta con una información exclusiva que puede ayudarle a construir una futura historia y la fuente ha dado a conocer una noticia que considera importante que sea revelada, dando pie además al comienzo de una provechosa colaboración entre empresa y medio de comunicación. Por tanto, off the record sí pero con mesura, cabeza y mucha precaución.

2017-07-25 00:00:00

Últimas Noticias


Paperboy

ADIÓS, MR. PAPERBOY

2017-07-05 00:00:00

Irene Cobo

Estamos acostumbrados a la presencia del típico chaval en bicicleta que lanza el periódico a las puertas de las viviendas de una urbanización idílica en las películas norteamericanas. Y ante estas escenas, ¿quién no se ha imaginado alguna vez levantarse, café en mano, y recibir la prensa en la puerta de su casa? Pues dejad de imaginar. Esto siempre ha existido, aunque con menos idealismo hollywoodiense: nuestro paperboy, salvando las distancias, es el quiosquero de barrio. Hoy en día, tristemente, en peligro de extinción.

LEER
Los millenial no existen

LOS MILLENIALS NO EXISTEN: SON LOS PADRES

2017-06-15 00:00:00

Gabriel Sánchez

Los millenials están en boca de todos: son protagonistas de intensos debates intergeneracionales, son acusados incluso de “ser dueños de la nada” y juegan el papel principal en cientos de artículos periodísticos sobre quiénes son y cómo son, sobre lo importante que es saber identificarlos y cómo las empresas deben adaptar sus mensajes y valores para llegar a ellos.

LEER
CUANDO LA NOTA SE VISTE DE SEDA

CUANDO LA NOTA SE VISTE DE SEDA

2017-06-02 00:00:00

Beatriz Lancho

Como en el refrán “bicho malo nunca muere”, la nota de prensa tampoco lo hará. En esta industria, las agencias y los departamentos de comunicación enviamos, cada día, una cantidad ingente de notas de prensa a los periodistas, quienes, casi con total seguridad, habrán deseado su muerte en un sinfín de ocasiones. Sin embargo, no podemos vivir sin ellas. Ni los periodistas (aunque a veces les gustaría) ni los profesionales de la comunicación. Porque las notas de prensa no mueren sino que, como buenas supervivientes, se adaptan a su entorno.

LEER
Foto del equipo de Asesores

HUMANOS CON RECURSOS

2017-05-08 00:00:00

Alejandra Santos

Este año se cumplen 45 años de uno de los mayores accidentes de la historia de la aviación, conocido como "el milagro de los Andes": el 13 de octubre de 1972, el vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya –con un pasaje de 45 personas formado por jugadores y aficionados del club de rugby Old Christians– chocó contra la cordillera andina.

LEER